7 claves para afrontar la transición hacia los nuevos Estándares de B Lab (v2.1)
Un artículo de Andrea Farràs, Area Manager & Corporate Impact Strategy de R4S, ponente del B GOOD DAY 2025 en la Sesión Paralela 9 ‘Retos comunes y oportunidades de la transición hacia los NE’.
La transición hacia la versión 2.1 del Estándar B Corp representa uno de los cambios más profundos que ha vivido el movimiento desde su creación. No estamos solo ante una actualización técnica, sino ante una nueva forma de entender cómo las empresas miden, gestionan y comunican su impacto. Durante el B GOOD DAY, exploramos junto con ISDIN, Northius, HARMON y B Lab Spain los retos más comunes de este proceso y las oportunidades que abre para consolidar modelos de negocio más sólidos y alineados con el propósito.
De aquel intercambio de ideas, emergieron varias reflexiones que pueden servir de guía para quienes inician este camino de transición hacia la nueva versión del estándar. Por ello, comparto a continuación siete claves prácticas que pueden ayudar a cualquier organización que se encuentre preparando su certificación o recertificación.
1. Comprender el cambio de paradigma: del “puntuar bien” al “hacerlo bien”
La v1.6 se basaba en un sistema flexible de acumulación de puntos. La nueva v2.1 abandona esa lógica para introducir requisitos obligatorios, medibles y verificables en siete ámbitos de impacto.
Esto exige un modelo de gestión más riguroso: ya no se trata de demostrar buenas prácticas aisladas, sino de integrar el impacto en la estrategia, en la toma de decisiones y en las operaciones del día a día.
Este cambio responde al nuevo contexto normativo europeo, que demanda mayor trazabilidad, transparencia y diligencia debida, y sitúa al Estándar B Corp como un marco sólido de gobernanza sostenible.
2. Conectar la v2.1 con el marco normativo europeo (Directiva ECGT y Ley 825/2024/UE)
Durante la sesión, HARMON y B Lab destacaron un punto fundamental: la v2.1 está altamente alineada con las nuevas regulaciones europeas que buscan combatir el greenwashing y reforzar la transparencia.
La Directiva Europea ECGT y la Ley 825/2024/UE exigen que las empresas:
fundamenten sus claims de sostenibilidad en evidencias verificables;
reporten información trazable y auditada;
eviten comunicaciones no sustentadas por terceros.
La v2.1 se convierte así en un puente para el cumplimiento normativo, proporcionando un marco avanzado de gobernanza que reduce riesgos reputacionales y regulatorios.
3. Alinear el estándar con la estrategia corporativa desde el inicio
Uno de los aprendizajes compartidos por ISDIN y Northius es que la preparación para la v2.1 no puede gestionarse como un proyecto paralelo, sino como un proceso estratégico transversal. Integrar el nuevo estándar implica:
Revisar la estructura, las políticas y los procesos internos.
Activar equipos multidisciplinarios.
Hacer de la sostenibilidad una palanca de competitividad responsable.
La clave es evitar que la certificación sea un ejercicio reactivo y convertirla en un motor de coherencia y mejora continua.
4. Escuchar activamente a las partes interesadas
El nuevo estándar otorga un peso central al ecosistema de grupos de interés. Para cumplir los requisitos de gobernanza, derechos humanos, acción social y sostenibilidad ambiental, las empresas necesitan evidencias de diálogo, participación y trazabilidad de expectativas.
Esto implica reforzar mecanismos como:
canales estructurados de escucha;
mapeos dinámicos de stakeholders;
gobernanza participativa;
procesos de reporte.
Este enfoque mejora no solo el cumplimiento, sino también la legitimidad y resiliencia del modelo de negocio.
5. Prepararse para retos exigentes: Derechos Humanos, JEDI y Acción Colectiva
Si hay tres áreas que están sorprendiendo a la mayoría de las empresas por su nivel de exigencia son:
Derechos Humanos y debida diligencia, pues la v2.1 exige identificar, prevenir y mitigar impactos en toda la cadena de valor, requiriendo políticas, procesos y evidencias, no solo compromisos.
Cultura JEDI (Justicia, Equidad, Diversidad e Inclusión), que supone pasar de acciones puntuales a estrategias de gestión de la diversidad con métricas, seguimiento y planes de mejora.
y Acción Colectiva: El estándar promueve que las empresas B trabajen juntas y con otros actores para impulsar cambios sistémicos. Esto exige un paso adelante en colaboración sectorial y compromiso público.
6. Ver la transición como un camino progresivo (Año 0, Año 3, Año 5)
Una de las innovaciones más potentes del nuevo estándar es el modelo escalonado de madurez:
Año 0: cumplimiento básico.
Año 3: avance sustancial.
Año 5: impacto transformador consolidado.
Este enfoque permite a las organizaciones avanzar a ritmos razonables y construir una base sólida de gobernanza sostenible. La clave es asumir el proceso como un viaje evolutivo, no como una meta puntual.
7. Aprovechar la oportunidad: innovación, diferenciación y liderazgo
Más allá del cumplimiento, la v2.1 impulsa a las organizaciones a innovar en:
Integración del propósito en el centro de la toma de decisiones.
Productos y servicios más sostenibles.
Estrategias de talento y cultura internas más robustas.
Transparencia y confianza con clientela y comunidades.
Para la comunidad B Corp, este momento es una oportunidad única de liderar colectivamente la transición empresarial hacia la sostenibilidad real, basada en evidencias y no en intenciones.
La nueva versión nos sitúa en un punto de inflexión. Nos invita a pasar de “hacer cosas buenas” a demostrar impacto transformador, a construir modelos de negocio coherentes y alineados con los grandes retos ambientales, sociales y económicos.