Acción Colectiva: El arte de colaborar

Un artículo de Elena Hernando, responsable de proyectos de Fundación Triodos, ponente del B GOOD DAY 2025 en la Sesión Paralela 3 ‘El poder de la acción colectiva: Articulando alianzas para cambiar las reglas del juego’

Hay palabras que escuchamos tanto que terminan por perder su brillo y “colaboración” es una de ellas. La escuchamos en cualquier discurso, en formaciones y en los manuales de empresa. Pero, cuando la vida real entra en escena —plazos apretados, egos sutiles, cansancio, inseguridades—, colaborar no es tan simple como juntarse a “trabajar en equipo”. Colaborar es un arte. Y como todo arte, requiere sensibilidad, práctica y, sobre todo, intención.

En el pasado B GOOD DAY, desde Triodos pudimos participar en un espacio compartido con profesionales de otras B Corps como Ferrer, Impact Hub y BeSost, en el que compartimos múltiples ideas y conclusiones sobre la importancia de colaborar y los resultados clave que pueden obtenerse cuando se pone en práctica la Acción Colectiva.

Inspirada por esa jornada y para que todas las valiosas ideas que allí surgieron trasciendan el B GOOD DAY, comparto a continuación algunos puntos clave sobre la importancia de la colaboración y la acción colectiva.

El valor de dar y donar

Dentro del trabajo que Triodos hace para movilizar el dinero hacia sectores que cuidan a las personas y protegen nuestro planeta, la Fundación se centra en llamar la atención sobre la importancia que tiene el dinero de donación; y es que sin el impulso que supone el dinero de donación, muchas iniciativas y proyectos de alto impacto no serían viables.  

¿Y cómo hacemos esto de promover la donación, tanto individual como empresarial, a través de la canalización de fondos hacia proyectos de alto valor social? Si tuviese que resumirlo, diría que a través de alianzas y colaboraciones, que es la base de todo nuestro trabajo.

Matchfunding: colaboración que multiplica impacto

Una de las vías de apoyo a proyectos de sectores concretos que es necesario destacar y que desde Triodos impulsamos desde hace varios años, es el Matchfunding.

Entendida como la financiación colectiva de proyectos que, además de recibir las aportaciones ciudadanas mediante campañas de crowdfunding, reciben un apoyo económico extra por parte de una organización, el Matchfunding es una muy buena opción de modelo de financiación porque genera confianza y transparencia en la puesta en marcha de iniciativas al mostrar el compromiso compartido entre empresas y ciudadanía.

Cada año, en las convocatorias temáticas que lanzamos desde Triodos, vemos como diferentes empresas se unen para constituir un fondo económico y cómo trabajan para maximizar el impacto de ese fondo, visibilizando sus propios valores corporativos al involucrar a comunidades y clientes en iniciativas con alto valor social.

Un muy buen ejemplo es la convocatoria Matchfunding DANA, que pusimos en marcha el año pasado en colaboración con B Lab Spain, tres empresas BCorp del sector textil y la empresa Contigo Energía, que decidió sumarse al propósito compartido de apoyar a la recuperación de pequeños negocios afectados por la DANA.

Fueron meses de trabajo conjunto, donde sin duda destacó el cambio de paradigma que supone colaborar en una convocatoria de Matchfunding, ya que las empresas ya no son solo donantes pasivos, sino socios activos que multiplican el impacto junto con la ciudadanía.

Equipo de la iniciativa ‘Del Camp a la Taula: Sembrando Resiliencia’, finalista del Matchfunding que pasó a la fase de captación de fondos mediante crowdfunding.

Las cinco Cs que ayudan a generar una alianza de éxito

No todas las colaboraciones son fáciles pero, como se trata de compartir experiencia y aprendizajes, a continuación quiero destacar algunas ideas que pueden ser de ayuda en el proceso de colaboración. Aunque estas “cinco Cs” son cosecha propia, es una asociación que seguro que hará que resulte más fácil recordar estas ideas clave:

  1. Confianza: Antes de cualquier alianza, siempre están las personas. Conocer quién hay detrás de cada empresa crea un terreno fértil para que la colaboración crezca de forma natural. Por eso encuentros como el BGood Day tienen tanta importancia: porque permiten poner rostro, voz y emoción a las marcas. A veces, basta compartir un café para que una conversación que antes parecía difícil se vuelva cercana y sencilla.

  2. Compañía: No todas las personas ni todas las organizaciones están llamadas a acompañar nuestro proyecto, y está bien que así sea. Pensar bien en quiénes pueden ser nuestros compañeros/as de viaje nos evita esfuerzos innecesarios y nos evita mucha pérdida de energía. Buscar aliados con intereses compartidos no es solo una estrategia, es una manera de asegurarnos de que todas las partes se sientan valoradas y beneficiadas.

  3. Comunicación: La transparencia desde el inicio —claridad en los objetivos, roles y expectativas— hace que el camino sea más fácil y evita muchos malentendidos. Pero más allá de esto, la persona que coordina la alianza tiene que conocer bien y ajustarse a las necesidades de comunicación de cada entidad. Las empresas son como las personas, hay quien prefiere mantenerse en un segundo plano y quien necesita estar al tanto de cada detalle. Aceptar estas diferencias con respeto y adaptarnos a ellas hace que la colaboración fluya con mucha más armonía.

  4. Cocreación: Todas las empresas u organizaciones pueden aportar algo valioso. Algunas son más potentes en comunicación, otras a nivel económico, otras aportan algo en especie u otras tienen un gran conocimiento técnico. Una buena colaboración debe implicar a cada organización teniendo en cuenta sus fortalezas. 

  5. Compartir sin miedo: Para colaborar de verdad, necesitamos trabajar nuestro “ego de marca” y aprender a compartir el protagonismo desde el orgullo de la colaboración. Aumentar y mejorar la apertura de las empresas a cofinanciar proyectos alrededor de un propósito, requiere menos ego y mayor predisposición a compartir visibilidad para aumentar el impacto.

Cumplir con todas las Cs no es una tarea sencilla, pero muchas veces la actitud juega un papel protagonista. Por ello, cuando pensamos en colaboración, no deberíamos pensar en reuniones infinitas ni en documentos compartidos, sino en esa energía colectiva que aparece cuando las personas deciden confiar unas en otras.

Ojalá fuera más fácil entender que compartir no es perder, sino multiplicar, así que en cualquier situación es importante recordar la acertada cita de Ken Blanchard que dice que “Ninguno/a de nosotros/as es tan inteligente como todos/as nosotros/as juntos/as.”

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